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UITA plantea un teletrabajo adaptado al puesto para realizar el máximo de jornadas no presenciales

La ‘mesa camilla’ paraliza el teletrabajo y planteará el mínimo posible para todas las agencias

La estrategia de implantación del teletrabajo en las agencias y entes instrumentales de Andalucía debe llevarse a cabo analizando cada puesto de trabajo para que se otorgue el máximo posible de jornadas de trabajo no presencial, si así lo desea cada trabajador/a.  Esta propuesta de UITA contrasta radicalmente con el modelo uniformista y restrictivo que se planea en la “mesa camilla” formada por Junta de Andalucía y los sindicatos CCOO, UGT y CSIF que buscan un “café para todos”: un mínimo de jornadas de teletrabajo uniforme para todas las agencias.

Para UITA el número de jornadas de trabajo a distancia no puede ser el mismo para todos y todas, sino que debe determinarse mediante un análisis pormenorizado de cada puesto de trabajo en cada entidad pública, puesto a puesto y función por función. Aquellos perfiles con cometidos eminentemente técnicos, analíticos, de gestión documental o digitalización deben tener vía libre para acogerse al máximo de jornadas no presenciales legalmente viables, sin techos artificiales ni cortapisas injustificadas.

Contra el corsé de la «mesa camilla»

UITA critica la dinámica de «café para todos» que se está cocinando en la “mesa camilla” atendiendo a los intereses de la Junta de Andalucía con la complicidad de CCOO, UGT y CSIF, cuyas directrices emanan de la Mesa General de la Función Pública, un órgano diseñado para satisfacer los intereses de funcionarios y laborales de la Administración andaluza, relegando a las plantillas de las agencias a trabajadores de segunda clase. Esta subordinación condena a miles de profesionales del sector instrumental a un régimen de teletrabajo raquítico, notablemente inferior al que su infraestructura digital y su operatividad real permitirían.

Conciliación, sostenibilidad y seguridad laboral

Desde UITA recuerdan que el teletrabajo no es una prebenda ni un beneficio discrecional, sino un instrumento clave de modernización pública con beneficios tangibles en tres ejes fundamentales:

  1. Conciliación efectiva de la vida laboral y familiar: Permite armonizar las exigencias del servicio público con las responsabilidades familiares.
  2. Sostenibilidad ambiental: La reducción drástica de desplazamientos diarios hacia las sedes centrales disminuye el consumo de combustibles, rebaja la congestión en las áreas metropolitanas y reduce de manera directa la huella de carbono.
  3. Prevención de la siniestralidad: El teletrabajo actúa de escudo frente a los accidentes in itinere, una de las contingencias laborales más frecuentes y graves asociadas al uso obligado del vehículo particular para traslados interurbanos diarios.