La Junta de Andalucía censura la identidad de los negociadores de la comisión opaca tras la petición formal de transparencia de UITA: No quiere que se sepa quienes están negociando con la Administración.
La Unión Independiente de Trabajadores de Andalucía (UITA), sindicato profesional, independiente y centrado de forma exclusiva en la defensa laboral del personal de las agencias y empresas públicas andaluzas, ha denunciado el oscurantismo deliberado que rodea a la autodenominada «Comisión de Negociación del Sector Público Instrumental», conocida popularmente como la «mesa camilla».
Tras solicitar formalmente las actas oficiales de las reuniones celebradas entre la Administración autonómica y las cúpulas sindicales tradicionales, la sorpresa ha sido mayúscula: los documentos oficiales han sido entregados con los nombres de los asistentes sistemáticamente tachados y censurados, mientras que los representantes de la Administración sí figuran abiertamente.
Para UITA, este ejercicio de ocultación injustificada no busca proteger datos personales, ya que se trata de nombres de represéntales de organizaciones sindicales que no incluyen ningún otro dato privado, sino esconder una realidad flagrante: que no solo se trata de las mismas organizaciones de siempre (UGT, CCOO y CSIF), sino muy presumiblemente de las mismas personas físicas que se sientan en la Mesa General de Negociación de la Función Pública. Dirigentes sindicales que jamás han pisado un centro de trabajo del sector instrumental, pero que acuden con la cara tapada a decidir el futuro de miles de familias.
Un modelo clasista: trabajadores de primera y de segunda
Esta coincidencia de actores explica el trato vejatorio que sufren las agencias. En la Mesa General de la Función Pública —foro diseñado exclusivamente para los intereses del personal funcionario y laboral de la Administración General—, estos mismos sindicatos y la Junta pactan marcos retributivos, derechos y mejoras vedadas al resto. Son ellos quienes avalan y promueven una división inaceptable dentro del empleo público andaluz:
- Empleados de primera: Funcionarios y laborales con representación directa, cobertura blindada e interlocución garantizada.
- Empleados de segunda: El personal propio de las agencias y entes instrumentales, a quienes se les niega la equiparación salarial y de condiciones, utilizándolos como moneda de cambio y reduciéndolos a un simple coste que aminorar mediante auditorías.
La mesa camilla no manda: la última palabra la tienen los comités
Desde UITA recordamos que este foro paralelo carece de encaje normativo y de competencia legal para sustituir la negociación de los convenios colectivos propios de cada agencia. Sus acuerdos son papel mojado si no se ratifican en los comités de empresa de cada entidad pública.
La Junta de Andalucía y los sindicatos firmantes necesitan obligatoriamente una mayoría sumisa en cada centro de trabajo para imponer las directrices pactadas en esa mesa camilla. Por ello, UITA recalca que el voto de las plantillas en las elecciones sindicales es la línea de defensa definitiva: elegir a representantes independientes y especializados es quitarles la máscara, frenar los recortes de las auditorías y exigir el respeto que merece el sector público instrumental.